Movimento Operaio

La pagina di Antonio Moscato

  • Full Screen
  • Wide Screen
  • Narrow Screen
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Attualità e Polemiche --> Actualidad latinoamericana --> Cuba: piccola antologia

Cuba: piccola antologia

E-mail Stampa PDF

Piccola antologia cubana

 

Un piccolo campionario dei molti commenti, a volte polemici, a volte ironici, che circolano sui blog cubani, diversi tra loro e spesso molto più interessanti di quello, tanto esaltato in Italia, di Yoani Sánchez. È possibile, per chi conosce lo spagnolo, trovare molte cose interessanti esplorando ad esempio il sito:  http://observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com/

Raccoglie articoli postati da molti autori, tra cui diversi esponenti dell’area critica da sinistra, come Armando Chaguaceda o Pedro Campos. Insomma, già da questa piccola antologia appare chiaro che non mancano quelli che si preoccupano che l’intesa tra la burocrazia castrista e la gerarchia cattolica li faccia cadere dalla padella nella brace… (a.m. 26/3/12)

 

Mucha baba en Cuba para el Papa

Posted on marzo 26, 2012

 

 

Por Yasmín S. Portales Machadohttps://observatoriocriticodesdecuba.files.wordpress.com/2012/03/yasmin3.jpg?w=640

Mucha gente suelta la baba en el mundo por su Santidad Benedicto XVI, se sabe. No toda la baba es de felicidad, hay babas venenosas y babas francamente violentas, pero pocas personas dejan de soltar baba.

En estos días el babómetro se dispara en Cuba y las zonas donde se concentra su comunidad de emigrantes porque este lunes ¡llega Joseph Aloisius Ratzinger¡ ¿No es emocionante?

Solo el 5% de la población de Cuba se declara católica, “casi” la mitad de ese sector se identifica con las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, el aborto y el control natal (2.5 % del país), pero aquí estamos, con dos visitas papales en menos de quince años.

Sí que habitamos una nación singular.

Y como en Cuba somos muy colectivistas, el gobierno abraza sin dudar la felicidad de esas 550 000 personas de la fe católica y hace tarea de toda la nación recibir con pompa y boato al Peregrino de la Caridad. ¿Cómo?

Engalana la isla con carteles impresos a todo color mientras sube el costo de los libros y cierra instituciones de cultura.

Arregla avenidas y fachadas de las rutas más importantes de La Habana y Santiago, mientras se derrumban edificios del Centro Habana, Cerro y Vedado (y eso es lo que dice Radio Bemba en la capital, no sé cómo andan las provincias).

Declara feriados tres días, mientras hace llamados desesperados al aumento de la eficiencia y la productividad.

Y claro, permite –¿o recomienda?– al Sistema Informativo de la Televisión Cubana reportar acerca de las “excelentes” relaciones del Estado cubano con las iglesias, relación que nunca ha sido empañada porque la Iglesia se dedica a la obra social, no se mete en política…

Claro, es que la Iglesia de la Operación Peter Pan era otra.

Y la Iglesia que excomulgó a Fidel Castro era otra.

Y los templos a donde iban aquellas personas a quienes negaron el acceso a la Universidad, o se les expulsó de la misma, o donde se les permitió graduarse en un ambiente de vigilancia y persecución para luego negarles la posibilidad a ejercer cátedra y acceder a cargos de dirección por “desviaciones ideológicas” y por no “ser confiables”, eran de otra Iglesia.

Y la Iglesia que permitió el uso de sus locales a Yoanis Sánchez para promover el uso de blogs malvados era otra.

Es la Iglesia Católica Apostólica y Romana, pero es otra. No es la iglesia anticomunista que pactó con Franco y abofeteó a Ernesto Cardenal, esta es una iglesia humanista, que se opone al aborto, los anticonceptivos y los derechos de las personas no heterosexuales en nombre del Plan Divino.

Esta Iglesia que representa Benedicto XVI es una maravilla de institución en lo que a progreso y derechos se refiere.

Y como la gente de Cuba es muy progresista, suelta la baba; lo que no todas las babas son iguales.

Hay babas de placer, burdo placer por las ganancias que dejará esta visita en pasajes, estancias y consumos.

Hay babas de cálculo, pues recibir al Papa significa el apoyo del Vaticano, cuyo peso político es inversamente proporcional a su superficie.

Hay espumarajos de rabia, porque Benedicto no quiere hablar con los disidentes de la derecha, ni dirá en público que hay que tumbar el comunismo. Que se conformen con esta muy poco amable declaración aérea: “Hoy está claro que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. Porque no tiene respuestas para la construcción de una nueva sociedad. Deben ser encontrados nuevos modelos.”

Hay babas de desconfianza, ¿por qué los católicos si pueden intervenir en el juego político y nosotros no?, se lamentan los grupos protestantes.

Hay amarga hiel de humillación, porque de nuevo las religiones de origen africano son excluidas: de la agenda papal –esa gente está a un paso de ser declarada cismática–, y de la “plural” representación que hacen los medios del ejercicio de las religiones en la nación.

Hay labios que se muerden de temor y se humedecen en busca de paz en cada despacho leído con sobresalto. ¿Cuán fuertes se hacen los obstáculos en la lucha ahora que hay luna de miel entre el Partido vertical y el Clero patriarcal? ¿Cuánto del discurso será dedicado a la única familia “correcta” si no puede arremeter contra el Estado?

Todo baba, babas de diversos colores, sabores y razones. Baba que corre por las recién pavimentas y pintadas avenidas de La Habana y Santiago para hacer más suaves los vaivenes del papamóvil, blindado contra las balas yihaidistas y los olores desagradables de los solares del trópico.

Por si no hubiera suficiente, toda la militancia del PCC está convocada a recibirle, para que su baba emergente cubra cualquier pequeñísimo bache, error comprensible por la velocidad récord en que se hicieron estas reparaciones callejeras y pintadas de fachadas.

Corre la baba por La Habana. Y lo especifico porque, siendo la capital de toda Cuba, mucha responsabilidad tiene en la orientación y carácter de cómo de muestra y justifican esta visita, estos gastos, esta reescritura descarada de la historia y nuestras relaciones internacionales.

Una cosa es decir que estamos en el mejor punto de las relaciones con el Vaticano desde 1959, otra que nunca dejamos de ser amigos y en Cuba jamás de impidió a nadie ejercer su fe. ¿Por qué hubo que aclarar el derecho a la religión de quienes integran el PCC entonces?

Una cosa es decir que podemos –y yo creo que es imprescindible intentarlo– dialogar por el mejor entendimiento de nuestros puntos de vista; otra muy distinta es hacer de la Iglesia Católica el interlocutor político único ante el Estado, volver a enajenar la posibilidad del diálogo social plural en beneficio de cierto grupo con intereses específicos –los intereses del 2.5 % de la población.

Una cosa es reconocer al catolicismo su importante papel en la formación espiritual de la nación y su presencia como creencia personal de héroes y heroínas de la patria, otra es negar la historia racista, anticientífica, antidemocrática, antilibertaria, misógina, anticomunista y de complicidad con el fascismo y otras dictaduras que esa institución carga.

Por algunas de esas posiciones la Iglesia no se ha disculpado –solo las dejó discretamente de lado–; otras las defiende aún, alegando que no puede dejarse llevar por el abandono social de los mandamientos divinos. Falta de coherencia, llamo yo a eso…

Todavía no me alegro ni un poquito:

Es cierto que en Cuba somos gente hospitalaria, pero el Estado no debe quitarle recursos a su población para agasajar a nadie –el Estado no puede funcionar como una casa particular.

Es cierto que el apoyo del Vaticano es necesario para nuestra diplomacia bajo asedio, pero el prestigio de Cuba como Estado laico y comprometido con todos los derechos se pone en duda una vez más.

Es cierto que a Benedicto se le presenta como mensajero de Cristo, pero su amor, su prédica, sus bendiciones, no reconocen ni se dirigen a todas las familias, a todas ideologías, a toda la gente que aquí habita. Él ni siquiera pretende hacerlo.

En esas homilías ¿Dónde está el travesti que inspeccionó la casa contra los mosquitos ayer? ¿Dónde la familia de mis amigos: el médico y el mecánico con su hijito? ¿Dónde la gente que defiende a Marx? ¿Dónde, quienes habitan esa casa en la que ya no nacerán más hijos?

¿Dónde, el plante Abakua? ¿Dónde, los círculos de espiritismo que elevan sus plegarias en toda la Isla? ¿Dónde, las mujeres golpeadas que un día dijeron basta y levantaron la mano? ¿Dónde, esos adolescentes que reúnen valor compran condones en la farmacia? ¿Dónde, el colectivo Carrito por la Vida?

¿Dónde estoy yo?

 

 

BUBUSCOPIO PASCUENCE

Rogelio M. Díaz Moreno

 

Una conocida nos refiere que trabaja en un país africano, como parte del PIS –Programa Integral de Salud– por el cual especialistas médicos cubanos prestan servicios en esas naciones. La compañera recibe, a su regreso a Cuba, unos 600 CUC por cada mes trabajado, equivalentes más o menos a dólares. Muchos vemos ese arreglo como algo ventajoso, porque tal suma equivale aproximadamente a dos años y medio o tres, de salario en este país. Así reuniendo, es factible proponerte construir un cuartito, comprar un vehículo, mejorar la dieta en la casa y algunos otros pequeños sueños que ayudan a vivir.

El Estado cubano le cobra mensualmente al par africano, por los servicios de su… (¿cómo se le llama a una persona, cuya fuerza bien calificada de trabajado es objeto de una operación de alquiler entre otros dos entes?), 4 500 USD. Ah, pero todo está bien justificado: además de que somos un país afectado por un malvado bloqueo, el Estado cubano le asegura a los hijos y nietos de esta doctora, diariamente, un litro de leche; esto es, hasta el amanecer del día de sus séptimos cumpleaños. El Estado mantiene también los servicios médicos para toda la población de manera gratuita. El Estado, no los trabajadores del sector de la salud, con nuestros míseros salarios de quince CUC mensuales.

Afectado por diversos factores siempre externos, siempre ajenos, nuestro sacrificado Estado puja por satisfacer las necesidades básicas de la población, que le agradece correspondientemente. Por ejemplo, en la alimentación. Si alguna vez nuestro Gobierno se ve en la cruel situación de no poder ofrecer un alimento suntuoso a los cubanos, con gran alegría todos participamos de la decisión de hacer el sacrificio y renunciamos al lujo. Por ejemplo, la papa. Varios medios de prensa (el Granma, el Juventud Rebelde, Cubadebate, que son los que yo leo) han reflejado cómo los altos costos de este cultivo han obligado, primero, a suprimirlo de la distribución normada subsidiada –la libreta– y cómo esto ha causado un gran regocijo; segundo, cómo se han restringido drásticamente las siembras del alimenticio tubérculo. Se afirma que las tierras no ocupadas serán empleadas en la producción de otras viandas y vegetales. Yo me preparo para lo que viene: se afirmó lo mismo cuando se decidió liquidar la mayoría de los centrales azucareros y se abandonaron los cañaverales, solo que el subversivo marabú sigue negado a ser comestible por los humanos.

La responsabilidad de proteger el Patrimonio histórico y cultural de una nación, pensamos algunos que no hemos acabado de actualizar nuestras arcaicas mentes, debería ser un deber fundamental del Estado. Qué equivocados estamos, puesto que esas son tareas mucho mejor desempeñadas por los cuentapropistas o, mejor dicho, por la empresa privada del magnate Eusebio Leal. El CENCREM, no daba sino pérdidas, poblado de haraganes que se negaban a ser productivos y a rescatar eficientemente piezas de altísimos valores a cambio de ese estipendio llamado salario que alcanza para comprar mensualmente los productos de la libreta, más dos libras de carne y un par de jabones de olor. El CENCREM, como buena institución estatalmente dirigida y administrada, nunca tuvo la potestad de gestionar autónomamente la administración de sus necesidades; dependió siempre de asignaciones que no se hacían: recursos que llegaban tarde, insuficientes y errados; sin poder aspirar a una fracción de lo que ingresaba por sus servicios y con los trabajadores más enajenados que se pueda concebir, negados a trabajar “para el inglés”. El único resorte que se le permitía evocar para mejorar sus oportunidades eran los llamados a la conciencia, con las consecuencias que era de prever, y las culpas cayendo sobre los que menos tenían que decidir.

Fieles a la tendencia presente, con un gobierno mirando cada día con mayor agrado la efectividad de la empresa capitalista ya no considerada inescrupulosa, el CENCREM ha sido oficialmente disuelto y sus funciones pasan a la Oficina del Virrey, perdón, del Historiador de la Ciudad de La Habana. De paso, Eusebio Leal se convierte en el próximo dueño del Convento de Santa Clara, grande y célebre edificio de nuestra historia, ex – sede del CENCREM. Uno mira al panorama de otros países donde los capitalistas les cierran sus centros a los trabajadores y estos los ocupan de vuelta y piensa. Y piensa…

Esta es otra, relacionada justamente con la historia y el patrimonio. Tal vez, si el gobierno hubiera tenido un poco de previsión y hubieran acudido al negocio de construcción del señor Leal, se hubiera podido evitar una situación embarazosa.

O tal vez no es para tanto, pues no hay nada que con un buen manto de silencio no se pueda hacer desaparecer. Porque lo cierto es que el desalojo, por derrumbe o amenaza de derrumbe, del edificio de la esquina de las calles 23 y 12, en el municipio capitalino de Plaza, no es factible de ver como un caso más de los muchos que les caen en la cabeza a sus infortunados moradores. En la planta baja de ese edificio se encuentra la tarja escultórica que rememora que, en esa esquina, el 16 de abril de 1961 –vísperas de la épica de Playa Girón– se concentró una multitud enardecida por las agresiones criminales de mercenarios cómplices del imperialismo yanqui y, en histórico discurso del Comandante en Jefe, Fidel Castro, se proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana. Presagio ominoso, donde los haya.

O tal vez no. Tal vez, para sobrenaturalidades ya tengamos el flanco cubierto. Ahí está la bondadosa, la caritativa, la amorosa Iglesia Católica. Aunque a algunos padres se les haya ido la mano en eso de ser amorosos con sus ovejitos. En fin, que el sistema ex – marxista y el Vaticano se abrazan carnalmente. Este condena el bloqueo, aquel le otorga el acceso a los medios masivos de divulgación. Viene un Papa a dejarse besar las manos y el gobierno laico trasmite misas y navidades y filípicas con el eterno mensaje eclesiástico, y pareciera que solo unos pocos recordamos razones para afear el panorama; que nos empañamos en amargar el discursito empalagoso de la iglesia católica y su cabeza recordando que detrás se agazapa una ideología –Jesús nos ampare, qué palabrita tan fea– conservadora, reaccionaria, violadora de los derechos de las mujeres, de las minorías, discriminadora de las religiones y culturas de origen africano; francamente lesiva para la vida y la salud de las personas en tanto su desaprobación de los condones debilita una barrera contra la propagación de infecciones de transmisión sexual, SIDA incluido; hipócritamente incapaz de recapitulación y arrepentimiento efectivo de sus complicidades con crímenes contra la humanidad como la trata negrera, la santificación de la esclavitud, el apoyo a regímenes dictatoriales atroces como Somoza, Franco, Pinochet, entre otros; la oposición a tantísimos procesos de liberación en todas partes del mundo como Haití, Nicaragua, Cuba; sus indulgencias con Hitler, su antagonismo mortal con las fuerzas socialistas de cien países a lo largo de la historia… ¿de veras hay que enumerar más?

Es verdad, se puede tratar de creer en el mejoramiento humano, la capacidad de rectificación, pensar en un futuro más positivamente; trabajar en dirección de una sociedad más inclusiva y que fuerzas antes enfrentadas, se vean más como componentes valiosos, respetables e iguales, del mismo país; pero también se le puede llamar al pan, pastel, y al vino, sirope. Y ahorrarnos el trabajo.

http://bubusopia.blogspot.com/

 

 

¿DESVÍO DE RECURSOS PARA RATZINGER?

Isbel Díaz Torres

(HAVANA TIMES) El gobierno cubano se encuentra en una carrera hacia el 26 de marzo, fecha en que llega a Cuba Ratzinger, el actual monarca de la iglesia católica. Quiere ofrecer al Papa una ciudad bien maquillada, para que se vea linda en las fotos.

Usualmente me muevo entre el oeste de la capital y el centro, y en estas últimas semanas he visto cómo se han activado brigadas de obreros por las principales arterias de la zona: avenida 31, 41, calle 100, Paseo, y otras, que reciben el beneficio de pintura en las fachadas de las casas, y la re-pavimentación de buena parte de las calles.

Yo me preguntaba para qué tantas reparaciones, si el Papa no pasearía por la ciudad… hasta que comprendí. Los coloretes no son para el Papa, sino para la horda de periodistas que ya están llegando, y que reportaran “la realidad de la isla.”

Dicen que uno siempre quiere mostrarle a la visita la mejor imagen de su casa, y eso no me parece mal, siempre que no implique un sacrificio tan grande, como este caso.

Una trabajadora de las oficinas de Vivienda de uno de los municipios del oeste comentó que los recursos destinados a las reparaciones de ciertas ciudadelas en desventaja social, fueron “reorientados” hacia las obras en los viales principales.

Muchas de esas calles que están siendo nuevamente asfaltadas, para el estándar cubano clasifican como “de muy buen estado,” sobre todo si las comparamos con otras que corren a escasas cuadras, y ni siquiera tienen pavimento, como sucede en Cocosolo, municipio Marianao.

Las calles que rodean al Consejo de Estado están entre las privilegiadas… y no por estar en mal estado precisamente.

Las obras en la Plaza de la Revolución son impresionantes. Un diseño arquitectónico que durante décadas ha permanecido inmutable, esta vez ha cedido a las obras que el gobierno y el Arzobispado de La Habana han diseñado para la ocasión. Con poderosas vigas de hierro han montado un gigantesco escenario a los pies de la estatua de Martí, que pareciera que en vez de una misa se ofrecerá allí un concierto de la banda de rock Metallica. También buena parte del césped ha sido levantado, y en un lateral se construyen gradas, mientras que una gran escalinata central da el acceso de la calle al altar. Toda un estructura compleja que ha implicado el trabajo de meses de proyectistas y brigadas constructoras, para un evento que durara unas escasas horas.

Aún cuando la iglesia haya donado buena parte de los recursos financieros para este altar resistente a huracanes categoría 5, queda claro que la logística, y sobre todo la mano de obra, es aporte estatal… es decir, son recursos aparentemente nuestros.

Pero en realidad no es así. A la gente no se le ha preguntado dónde colocar los recursos, solo se le ha orientado recibir al Papa “con cariño y respeto.” Si tienen consideraciones críticas sobre la proyección homofóbica de la iglesia católica, o desean ostentar los avances cubanos respecto al derecho al aborto, este no será el momento.

Un reporte de IPS da cuenta también de la casa de retiro cercana a la Basílica del Cobre, en el oriente cubano, construida para la estadía de Ratzinger el día de su llegada.

Se trata de un inmueble de hormigón armado para la que la iglesia destinó 86 mil dólares, sin contar la restauración del santuario de El Cobre, a 12 kilómetros de Santiago de Cuba, cuya inversión ascendió a 236 mil pesos cubanos.

Al igual que en la Plaza de la Revolución, por fuerza el gobierno habrá tenido que desembolsar allí buena parte de sus modestos recursos financieros, y la mayoría de las fuerzas laborales, solo que esas cifras no han sido reveladas.

¿Esta Cuba en condiciones de realizar estos desvíos? ¿No hay un reclamo gubernamental a recuperar la planificación, el orden, la institucionalidad? ¿No hay limitación real de recursos?

Es de suponer que muchas instituciones estatales y empresas constructoras, de logística, de aseguramiento, de seguridad, han tenido que modificar sus planes anuales, sus presupuestos, sus prioridades.

¿Puede la Contraloría sancionar estas acciones por estar fuera del diseño del presupuesto aprobado por la Asamblea Nacional en diciembre de 2011?

Lo peor es que en este caso todo ha sido para atender al glamour de un evento que por lógica será elitista, aún cuando asistan miles de personas a las misas públicas.

Me parece que hay una diferencia entre la justa defensa al libre culto de los cubanos de cualquier denominación

religiosa, y gastar recursos públicos para obnubilar con oropeles a Benedicto XVI y a los periodistas extranjeros.

 

 

EL PAPA Y LAS MANIPULACIONES

Dariela Aquique

(HAVANA TIMES) Desde hace un mes aproximadamente se trabaja en Santiago de Cuba, de día y de noche en la reparación y de los lugares que serán visitados por el Papa.

Pero la empresa que más recursos materiales y humanos requiere es la construcción de una monumental capilla en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo. En ella trabajan ingenieros, arquitectos, proyectistas, constructores, soldadores, electricistas, pintores y todo el personal de policía y seguridad que cuida los alrededores.

Se erige el símbolo católico y se superponen crucifijos y machetes en un contexto visual tan paradójico como que cristianos y revolucionarios pareciese que nunca tuvieron antagonismos.

Levantar este estrado ha tenido excesivos gastos en kilowatts, no solo la cuantía de puntos de soldaduras que han necesitado el pedestal, sino la descomunal cuota de bombillas alógenas colocadas en el frente, los laterales y desde diferentes posiciones, no solo para iluminar en las noches a los obreros, sino para protección del lugar, una vez terminada la obra.

Son tantas las luces, que si se cae una aguja al suelo, se podría encontrar sin dificultad. Lo lindo de esta historia es que alguien tiene que pagar esas exuberancias y claro que es el pueblo, como ha sido siempre.

Mientras la Plaza amanece iluminada, todas las noches en los horarios de la madrugada a varios repartos se le corta el servicio eléctrico, los alternan en tiempos de 45 minutos a una hora por áreas poco más o menos.

En Santiago que siempre hace calor, nada más terrible que sentir como dejan de funcionar lo ventiladores o los aires acondicionados.

Cuando el sueño interrumpido por el zumbar de mosquitos y el sudor se hacen insoportables, llamas al 108 y pides una explicación. La telefonista te contestara casi automáticamente: …lo sentimos estamos en medio de manipulaciones, durara unos minutos más…

Así desde ya, la visita del Papa nos cuesta sacrificios. Él, pastor de buena fe, viene a dar gracia y pedir por la paz espiritual de los cubanos, viene a bendecir a la virgen y no sabe lo que esto tiene que ver con las manipulaciones y las “manipulaciones.”

 

 

Da la Benedicta impresión 23 de marzo de 2012

 

El señor Ratzinger, conocido también como Papa Benedicto XVI en su calidad de cabeza de la iglesia católica, se une a una larga lista de figuras que han declarado en algún momento de sus vidas aquello de que "la ideología marxista no responde a la realidad, ha sido superada, hay que buscar nuevos modelos o respuestas". En entrevista a bordo del avión que lo conduce a Méjico, añadió que su Iglesia quiere cooperar en la construcción de esa nueva sociedad más justa, a la que puede aportar mucho con sus tradiciones de estar del lado de las libertades de conciencia y religión.

Todo aquel que haya leído al menos un poquito de estos asuntos de las filosofías, las ideologías y la historia de los siglos XIX hasta acá, puede recordar con mayor o menor nivel de detalle que al marxismo lo han considerado como pasado de moda y enterrado ya unas cuantas veces; casi desde antes que enterraran a aquel otro alemán que desatara al fantasma rojo sobre Europa.

Da la impresión, tal vez, de que lo más original de Benedicto es su sentido del humor. El régimen de explotación –de la mayoría de los seres humanos y de la naturaleza por parte de la minoría– que se erige como alternativa al socialismo no es ni más justo, ni más libre, y la constatación de estas realidades es tan vieja como la Revolución Industrial. Y si alguna institución puede y debe guardar un discreto silencio arrepentido cuando se hable de libertades de conciencia y religión, es aquella que propugnó la Inquisición, la quema de brujas y libros, la supresión de saberes, opiniones y culturas enteras que cometieron la imprudencia de estorbar en sus propósitos de dominio mundial.

Da la impresión, por cierto, de que Benedicto no es muy cortés. Se supone que está a punto de visitar este país que sigue calificándose de socialista y que continúa con un partido considerado comunista en su dirección.

Da la impresión, también, que anda medio desconectado del mundo que hierve a las puertas del Vaticano. Desde Seattle hasta San Petersburgo rugen las mareas de los Indignados, pasando por Madrid, Roma y Atenas, evidenciando que el 99% de las personas no resisten más a los modelos/respuestas neoliberales que hay que superar urgentemente, porque devoran las vidas de sus hijos y el futuro del planeta; más al sur, las primaveras árabes completan el panorama, para demostrar que con el despotismo draconiano tampoco se consigue sujetar a los pueblos al dogal de la explotación que, más al norte, se disimulaba con actos pretendidos de democracias y valores liberales, nunca concretados en las dimensiones humanas que reivindican revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo.

Da la impresión, con seguridad, de que está muy seguro de sí mismo. Por decires mucho más ligeros que esos, le han cerrado a otras personas las puertas de esta Isla; para entrar, si son de afuera, o para salir y para otras cosas, si de adentro. De parte de Ratzinger, sin embargo, estas declaraciones no son una sorpresa –para los enterados– y por acá no se han divulgado mucho por los medios nacionales. Por el contrario, desde el inefable canciller hasta el último entrevistado del NTV se hacen lenguas de lo bueno que va a ser su visita y todo aquel discurso del amor –entendido a la manera de la Iglesia– y la fe, tan disonantes con el pasado reciente en el que todavía nos acordábamos con orgullo de la tradición laica de nuestra enseñanza, de la fibra racionalista de nuestro nacionalismo y del carácter dialéctico de nuestra ideología.

Da la impresión, después de recapitular en lo que está pasando en nuestro país, que estas declaraciones no van a tener mucha repercusión. Se les tirará el manto de silencio que es de esperar en las jerarquías del gobierno y la Iglesia local, que viven una dorada luna de miel. Todas tienen mucho que ganar con el respaldo que representa esta visita. No es cosa de que las primeras vayan a ser desagradables por fidelidad a unos principios; no es cosa de que las segundas se vayan a desesperar por atrapar a un pescado que se está cocinando solito en sus sartenes. Da la impresión, al hacer el resumen, de que, al menos en lo que se refiere a Cuba, al decir que el marxismo está pasado de moda, Benedicto tiene razón.

Publicado por Rogelio M. Díaz Moreno

 



Tags: Cuba  papa  ipocrisia  Castro  

You are here Attualità e Polemiche --> Actualidad latinoamericana --> Cuba: piccola antologia