El golpe de Honduras, golpe contra Obama

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El golpe de Honduras, golpe contra Obama

Guillermo Almeyra

 

 

El embajador estadounidense en Honduras protegió a los familiares del presidente Manuel Zelaya y no apoyó el golpe militar gorila. Pero los militares hondureños tienen desde hace rato relaciones paralelas con el Pentágono y con la base estadounidense en Honduras y el mismo comandante en Jefe del ejército, destituido por Zelaya, estudió en la famosa Escuela de las Américas mientras las fuerzas armadas hondureñas respaldaron a los contras nicaragüenses y estaban prácticamente a las órdenes de la gente del Irangate, comenzando por el embajador John Negroponte.

Obama tomó el gobierno pero heredó  ese poder militar ramificado, que a veces se enlaza también con el Departamento de Estado donde los más conservadores, como Hillary Clinton, predominan sobre los liberales (que también existen, pero son bichos raros). Por consiguiente, es legítimo y lógico pensar que los gorilas consultaron a sus amigos y aliados más poderosos para ver qué les podría pasar y si, eventualmente, podrían contar con algún apoyo. Por su parte el Wall Street Journal, el Washington Post y el New York Times apoyan a los golpistas, al igual que la CNN, y la mayoría de los periódicos y medios estadounidenses, y no dejan de presionar preguntándose por qué Obama está en el mismo bote que Zelaya, Hugo Chávez y Raúl Castro. Los insultos del fantoche de los militares, Micheletti (Pinochetti o Goriletti, según Correa o Chávez) contra Obama confirman indirectamente la seguridad de quien sabe que no está solo, a pesar de la condena unánime de la ONU, la OEA y el Banco Mundial y a pesar de que el secretario general de la OEA,José Miguel Insulza, les dijo que el que carece de crédito político no tendrá tampoco crédito económico. El NYT, por otra parte, informa que la C IA sigue interviniendo los teléfonos, de modo ilegal, y que los interrogatorios en los tribunales militares en Guantánamo prosiguen, a pesar de las declaraciones y órdenes de Barack Obama. Bush no era sino la expresión política de un establishment que no ha desaparecido y de unos intereses que ven con preocupación que Obama, aunque financia a las grandes empresas y bancos, por el otro lado afecta la tasa de ganancia ofreciendo salarios indirectos (educación, sanidad) y debilita la dominación capitalista con su defensa tibia de las libertades democráticas. Por eso lo que suceda en Honduras no sólo será un test para ver qué nos depara el imperialismo a los otros países latinoamericanos sino también para ver si la tradición de golpe a la estadounidense (el asesinato de Lincoln, el de Kennedy) no se repite.