Movimento Operaio

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Attualità e Polemiche --> Actualidad latinoamericana --> Un balance del movimiento de Beppe Grillo

Un balance del movimiento de Beppe Grillo

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Antonio Moscato

Publicado en el número 130 de Viento Sur

 

I.

 

A poco más de seis meses de su surgimiento como fuerza política nacional del Movimiento 5 Estrellas (M5E), inspirado y liderado por el ex-cómico Beppe Grillo, muchos de los equívocos difundidos especialmente en el área de la centro-izquierda, que se sentían inexplicablemente defraudados de una victoria que esperaban segura, se están ahora aclarando, y el fenómeno parece como menos efímero de cuanto muchos habían podido esperar, menos inexplicable de cómo había sido presentado en losmass media, y, sobre todo, menos ambiguo de cuanto pretende el mismo Grillo con su afirmación de no ser“ni de derecha, ni de izquierda”. Hoy es considerado generalmente de izquierda por la mayor parte de los comentaristas, y varias veces se ha discutido de un hipotético cambio de mayorías, que pueda unir al Partido Democrático (PD) con el M5E. Ha abogado por esta postura en particular, en varias ocasiones, el SEL (Sinistra, Ecologia e Libertà) del ex-dirigente del ala “bertinottiana” del Partido de la Refundación Comunista (PRC) Nichi Vendola, y diversos sectores de base de la tendencia ex-comunista del PD.

La reducida izquierda italiana, que en gran parte está fuera del Parlamento, había condenado inicialmente al movimiento surgido en torno a la figura de Beppe Grillo con el mismo argumento utilizado por la clase política moderada del PD y del PDL: se trataba de una “manifestación de antipolítica”. En realidad era evidente que no se trataba de “antipolítica”, sino de una propuesta política distinta, aunque no del todo convincente y adecuada. Una propuesta que ha rellenado el vacío dejado después de la sustancial desaparición en Italia del movimiento “antiglobalización”, tras su potente impulso  en Génova 2001, y de algunas batallas positivas y coronadas por el éxito, como el referéndum por el agua pública, posteriormente debilitada por un intento demasiado obvio de capitalizarla sobre el plano electoral, por parte de pequeños partidos desacreditados, que se habían adherido a la campaña in extremis.

No es casualidad que el éxito del movimiento de Beppe Grillo se hiciera vertiginoso en el año en que uno de sus argumentos principales: la identidad entre el Pueblo de la Libertad (PDL) y el PD (burlonamente denominado el “PD menos la L”), se mostró en noviembre del 2011 con la participación entusiasta de estos dos partidos (más algunos menores) en el gobierno propuesto por el Banco Central Europeo (BCE) y por la Troika, dirigido por Mario Monti, que recordaba mucho al experimento griego. Con mayor razón, el M5E se reforzó nuevamente cuando la misma mayoría fue revivida como una suerte de “gobierno de amplias alianzas”, eliminando el PD su argumento predilecto: el “anti-berlusconismo”, y Berlusconi el pretexto de ser un baluarte “contra el comunismo”.

 

Éxito electoral. Inmediatamente después de las elecciones a la Cámara de Diputados [24-25/2/2013], el M5E se convirtió en el primer partido (al menos por los votos expresados sobre el territorio nacional, aunque terminó como segundo por unos pocos votos gracias al poco controlable voto por correo de los italianos en el exterior, que siempre han favorecido al PD) el movimiento pareció durante un tiempo debilitado por la dificultad inherente a sus 157 diputados, casi todos sin una mínima experiencia política precedente, para orientarse en los mecanismos parlamentarios y sobre todo en las reglamentaciones concebidas propiamente para impedir un uso propagandístico de las instituciones como tribuna y para poder penalizar a las minorías. Pero muy pronto, aunque con alguna ingenuidad, y negando que lo quisiera hacer, el Movimiento de Grillo ha comenzado a intentar una táctica  hacia el PD, ofreciéndole sus votos para empujarlo hacia una ruptura con Berlusconi o para desacreditarlo si rechazaba la oferta. El M5E excluía una alianza formal, pero se declaraba dispuesto a votar medidas que se correspondieran con las promesas hechas en su campaña electoral. Así, por ejemplo, después de un confuso sondeo en Internet entre sus seguidores en vísperas de la elección del presidente de la República, el M5E propuso al PD una lista de candidatos, todos pertenecientes al área del centroizquierda, pero en general situados a la izquierda del espacio centrista, y todos ellos respetables y preparados: juristas, varios constitucionalistas, un médico que ha organizado hospitales en Afganistán y otras zonas en conflicto, una periodista independiente que ha hecho una investigación televisiva impactante, la radical Emma Bonino (actual ministra de Asuntos Exteriores).

Tal vez los “grillini” no se habían dado cuenta que, a pesar de estar situados a la izquierda del PD, esos diez candidatos estaban ligados con un doble lazo a ese partido, y tanto era así que fueron criticados ásperamente por su bajo perfil, cuando surgieron las primeras divergencias. Pero mientras tanto los “grillini” habían comenzado a atraer a sectores importantes de la base del PD, que deseaban aceptar la propuesta esperando que se pudiera abrir el camino a una posible mayoría PD-M5E, poniendo finalmente al margen al partido de Berlusconi.

Algo similar había sucedido en el momento de la elección del presidente del Senado (que en Italia es la segunda personalidad en relevancia), cuando un grupo de diez senadores del M5E habían permitido la elección de un magistrado independiente experto en lucha contra la Mafia, electo en las listas del PD, Piero Grasso, que de esa manera había derrotado al candidato de la derecha, el siciliano Renato Schifani, sospechoso de tener connivencia con la Mafia en nombre de Berlusconi. Formalmente era un acto de indisciplina, porque la decisión oficial era de abstenerse, pero no fueron sancionados, y ahora se sopesa la hipótesis de que fuera una especie de experimento. Uno de los “indisciplinados”, siciliano, explicó su postura de esta manera: “¿Con qué cara habría regresado a Sicilia si con mi abstención hubiera colaborado al éxito de Schifani?”. En suma, gradualmente, el M5E se colocaba de manera sustancial a la izquierda, aunque algunos dirigentes del PD continuaban atacándolo como “criptofascista”. En todo caso, los dirigentes del PD pretendían no llegar a un acuerdo sobre un candidato común, y mucho menos un programa mínimo; solo pretendían simplemente obtener los votos del M5E sin merecérselos.

En algunas elecciones administrativas parciales posteriores a las generales, en la cuales contaba más que la propia propuesta política la característica (incluso estéticas…) del aspirante a alcalde o presidente de una región, se registraban algunas flexiones (que todavía genéricamente colocaban igualmente al M5E al nivel mucho más alto de lo que se entendía en el pasado por “izquierda radical”). Pero lo que parece claro es que el fenómeno no ha terminado: hoy en los sondeos nuevamente aparece en torno al 20%. Hay que decir que en antes de las elecciones del 25 de febrero, los sondeos le daban en torno a un 15%, y llegaron a un 25,4%. La razón es que muchos electores son reacios a admitir su simpatía por un movimiento atacado por todos los partidos.

Por otra parte, en un movimiento centrado de tal manera en la figura del líder es frecuente que los resultados en las elecciones locales estén por debajo de las expectativas, con votos muy inferiores a los obtenidos en la elecciones generales. Por ejemplo en mayo de 2011, cuando el Movimiento había ya comenzado su crecimiento espectacular y conquistado los primeros ayuntamientos, había pagado duramente una actitud despreciativa frente a dos candidatos atípicos que se presentaban como fuertemente caracterizados a la izquierda: Giuliano Pisapia, que había vencido sorprendentemente en las primarias de la centro izquierda en Milán; y el exmagistrado Luigi De Magistris, que en Nápoles se había presentado en polémica abierta con el PD. Ambos candidatos habían vencido en las elecciones, y el M5E tuvo un porcentaje insignificante en esas dos importantes ciudades.

Los M5E vez se convirtió en el primer partido en las elecciones regionales de Sicilia, gracias a una especie de alianza táctica informal (y por lo tanto inestable) con el candidato igualmente atípico para presidente de la Región Rosario Crocetta, que inesperadamente ganó las primarias en el PD pero procedía del PRC, y obtuvo una sólida mayoría en la Asamblea Regional, que había estado durante muchos años dominada por la derecha. Los “grillini” aportaron los votos que le faltaban, aunque no había acuerdo de legislatura. El primer resultado fue la posición adoptada por el nuevo presidente en contra de un gran radar estadounidense de escucha, el MUOS en Niscemi, que contaba con mucha oposición de la población porque era altamente contaminante y muy apoyado por todos los gobiernos nacionales. Pero esta capacidad de influir tácticamente de la izquierda no se sirvió para hacer un balance, y pronto nacieron tensiones con el propio Crocetta, que fue sometido a un ataque constante por la dirección del partido al que pertenecía formalmente.

En general, el movimiento de Grillo sigue teniendo notables oscilaciones en los resultados electorales, con giros muy fuertes allí donde Grillo no ha podido o querido participar directamente. El triunfo siciliano había estado preparado para el “aterrizaje” espectacular de Beppe Grillo en Messina, después de cruzar a nado el estrecho, seguido por decenas de embarcaciones, y que continuó con decenas de mitines-espectáculo en las plazas atestadísimas de pueblos grandes y pequeños, que los principales partidos ni siquiera intentaban ocupar, contentándose con cualquier asamblea en una sala o una presencia en la televisión. En otros casos, sobre todo en donde Grillo no estaba convencido de la candidatura local surgida desde Internet, su falta de compromiso había dejado al descubierto la fragilidad de candidatos jóvenes e inexpertos.

El movimiento, sin embargo, no muestra signos de desaparecer, a pesar de las tensiones internas causadas por los criterios a menudos autoritarios estilo “Padre-Maestro” y por las sorpresas que dan las raras incursiones públicas de su compañero, Roberto Casaleggio, a menudo muy irritantes para muchos de los “ciudadanos” diputados y senadores del M5E. Por ejemplo, ha asombrado e indignado la decisión de Casaleggio de participar en la última reunión en septiembre del llamado “Foro Ambrosetti” en Cernobbio, que reúne cada año a los principales exponentes de las finanzas y del capitalismo italiano. Durante esta reunión, el socio de Grillo realizó una insípida predica sobre la maravilla de Internet, sin el mínimo acento sobre la actual crisis económica y sin un atisbo de propuesta. Si la crítica a Grillo da lugar a la inmediata exclusión del movimiento, en el caso de Casaleggio las críticas son muy frecuentes y lo hicieron sin consecuencias varios diputados, que se han preguntado por qué se les ha vetado para participar en debates televisivos mientras el “gurú” informático puede decidir autónomamente su participación en semejante encuentro.

 

Democracia y “no estatuto”. Por otra parte, las expulsiones (sobre las cuales los medios han montado un gran escándalo, olvidándose que todos los partidos las han hecho en fechas recientes) son bastantes limitadas, y se pueden contar con los dedos de una mano; están en gran parte motivadas por la negativa de cargos públicos a pagar en su totalidad la cantidad predeterminada de aportación a la organización. Más allá de las medidas disciplinarias, el descontento por la escasa democracia interna es difuso y aparece manifestado en entrevistas y en intervenciones en los muros de Facebook. La prohibición a participar en debates televisivos ha sido parcialmente atenuada, pero no ha sido respetada sin ninguna consecuencia, mientras que en los primeros tiempos varios concejales o consejeros regionales, culpables de haber transgredido la prohibición, habían perdido el derecho de usar el símbolo del M5E, que sigue siendo propiedad personal de Beppe Grillo y de su socio; incluso una consejera de Bolonia, muy estimada en su ciudad, había sido denigrada vulgarmente, bajo la acusación de haber cedido “por vanidad” a la tentación de aparecer en la pequeña pantalla.

En la última crisis, una quincena de senadores habían manifestado la intención de apoyar al gobierno de Letta si corriera peligro por la amenaza de un voto de censura de Berlusconi, como réplica a la prohibición de ocupar un cargo público, una consecuencia casi automática de la condena judicial que se hizo definitiva y firme, después de tres procesos judiciales en un proceso que duró años debido al obstruccionismo legal de sus abogados. Era un razonamiento muy parecido al que se aplicó en el caso de la elección del presidente del Senado, mientras que la posición oficial del Movimiento excluía cualquier tipo de apoyo al gobierno de Letta. La decisión de Grillo y de la mayoría del grupo era sustancialmente justa, pero en el momento de la votación, se produjo un brusco giro de Berlusconi en apoyo a la confianza a Letta: entonces todos los senadores “grillistas”  negaron el voto de confianza al gobierno y no se manifestó el disenso. Pero es significativo que no se planteara ninguna medida disciplinaria para aquellos que habían pre-anunciado la posibilidad de un voto distinto al decidido por la mayoría del grupo para evitar el éxito berlusconiano.

Es evidente que no es posible resolver el surgimiento de divergencias sin que se haya definido un procedimiento para afrontar un debate democrático: el así llamado “no-estatuto” escrito en su tiempo por Beppe Grillo no es suficiente, más aún cuando los métodos de votación on-line no han sido completados, y por ahora no hay una web del Movimiento, sino solo existe la web de Beppe Grillo, exclusivamente controlada y filtrada por su staff. Quienes intentan publicar en el blog de Grillo opiniones “inoportunas”, son inmediatamente sumergidos en una lluvia de comentarios negativos, producto en serie del hábil manipulador Gianroberto Casaleggio.

No obstante las muchas insatisfacciones manifestadas, incluso por algunos de sus portavoces, por ahora ha quedado plenamente confirmada la duración de este movimiento, que la mayor parte de los comentaristas inicialmente habían parangonado con el partido “del Hombre Común” (que había experimentado cierto éxito en las primeras elecciones italianas después del fascismo, pero que se disolvió en pocos años confluyendo casi todos en los renacidos partidos neofascistas), imaginando una rápida disolución.

Garantiza su supervivencia que los comportamientos de las dos principales fuerzas políticas, en aparente polémica permanente entre sí, estén sin embargo establemente unidos en una coalición de gobierno basada sobre pactos en la cumbre, que se imponen aunque sean desaprobados por sectores importantes de los respectivos partidos. La polémica entre derecha e izquierda se refiere siempre a aspectos marginales del programa de fondo que son muy similares. Basta con pensar que en el llamado “veintenio berlusconiano” la mayor parte de las privatizaciones fueron hechas por gobiernos de centro-izquierda, incluyendo la primera ley contra los inmigrantes y la legalización de las peores formas de trabajo precario. Incluso la indecente ley electoral debida a Berlusconi y la Liga Norte, no ha sido modificada en lo más mínimo durante el gobierno Prodi de centro-izquierda, y no se ha intentado cambiar  en los últimos dos gobiernos de “amplios acuerdos”.

Es esta cuestión la que da fuertes argumentos polémicos al movimiento de Grillo, y le permite superar las propias contradicciones. Lo ha demostrado la historia de la elección del presidente de la República: el PD, a remolque de su robustísimo componente de derecha, no solo había rechazado los candidatos propuestos por el M5E, y en particular el prestigioso jurista Stefano Rodotà,  sino incluso a un par de moderados no conflictivos con Berlusconi que surgieron en las consultas internas (entre ellos el ex premier Romano Prodi), haciéndole perder de esta forma un centenar de votos que tenía seguros. El resultado fue una escenificación indecente: el PD presentó la situación (que había creado artificialmente) como dramática, lo que permitió la instalación de un “salvador”: el casi nonagenario presidente saliente Napolitano, partidario de una alianza a cualquier precio con la derecha berlusconiana. El candidato inmediatamente seleccionado por Napolitano para liderar el gobierno fue Enrico Letta, un político viscoso crecido en el ambiente demócrata-cristiano y muy apegado a su tío Gianni (asesor especial de Berlusconi), que lo llevaba cuando era adolescente a rendir homenaje al viejo “capo” Giulio Andreotti, considerado un gran maestro del arte de la política. Para Grillo era la confirmación de su tesis de la identidad entre los dos grandes partidos mayoritarios.

Por lo demás, la política realizada por Enrico Letta, con un gobierno en plena continuidad con el de Monti y siempre bajo el chantaje de Berlusconi, era fácilmente atacable porque acepta partes esenciales del programa de la derecha, como la cancelación del impuesto sobre la viviendas de lujo, pero al mismo tiempo deja un espacio más o menos abierto en los dominios de Berlusconi, que siendo un descarado mentiroso es capaz de jugar en tableros diferentes, engañando siempre.

Ha sido un argumento de peso el compromiso del PD con la derecha para modificar la Constitución, comenzando por cancelar el artículo 138 que preveía largos plazos de tiempo y grandes mayorías parlamentarias muy amplias para cualquier modificación constitucional. Los “grillistas” han hecho lo que en su tiempo hizo el viejo PCI: salieron a la balconada del Parlamento con una pancarta en defensa de la constitución, y agitaron desde sus escaños banderas tricolores con frases sobre la constitución. Fueron castigados con multas y suspensiones, que han fortalecido su combatividad: “los corruptos y condenados se sientan en el Parlamento, mientras nosotros somos castigados por haber hecho una apelación a los ciudadanos en defensa de la Constitución”, dicen… ¿Cómo culparles de algo? ¿Y cómo olvidar que sin su ruidosa protesta sobre la modificación del artículo 138, acordada con la derecha, su modificación habría pasado inadvertida y sin ningún debate?

 

Nuevo reforzamiento.La última crisis política provocada por la condena de Silvio Berlusconi ha reforzado nuevamente al M5E: el PD  se dividió sobre la cuestión varias veces y muchos de sus exponentes han tratado de buscar un acuerdo que pudiera evitar la decadencia del senador condenado. Según la costumbre habitual del PD, la decisión se aplazó varias veces. Esto no fue suficiente para aplacar a Berlusconi, que inicialmente tuvo la tentación  de hacer caer al gobierno, imponiendo la dimisión de todos los diputados; a continuación, teniendo en cuenta que los procedimientos para aceptar las dimisiones –que se deben obligatoriamente discutir una a una-  son largos y complejos y pueden prolongarse durantes meses, intentó al menos hacer dimitir a sus cinco ministros, proponer una moción de censura al gobierno de Letta que condujera rápidamente a unas elecciones con las viejas leyes electorales amañadas. Pero la mayor parte de los diputados y sobre todo los ministros berlusconianos no desean el fin de esta legislatura, ya que su reelección no es segura. Así que muchos de ellos se rebelaron apoyando una moción de confianza, e incluso anunciaron la constitución de un grupo independiente, acusando al propio Berlusconi de estar condicionado por algunos “extremistas”. La conclusión ha sido una farsa: Berlusconi decidió in extremis dar un voto de confianza al gobierno junto a los disidentes, para impedir que en el escrutinio de los votos se demostrase la nueva relación de fuerza, que consagraría su propia derrota personal. Letta ha cantado victoria, pero en realidad se encuentra ahora ante la perspectiva de gobernar condicionado por Berlusconi, y con un vicepresidente del Consejo y ministro del Interior, Angelino Alfano, que no ha cambiado un ápice en su concepción de derecha, y que enfrentado a la tragedia del naufragio y el ahogamiento de centenares de somalíes y eritreos ante de la isla de Lampedusa, ha continuado pidiendo más ayuda “de Europa” para repeler incluso militarmente a los inmigrantes, rehusando toda modificación de las infames leyes que consideran delito la condición de “clandestinidad” y que ha sido absurdamente aplicada incluso a los supervivientes del naufragio.

Hay que señalar que en el clima de emoción por la tragedia de Lampedusa, mientras estaba en curso una abierta contestación a Letta y a Barroso durante su visita a la isla (se vieron obligados a visitar el campo en el cual los supervivientes son almacenados sin siquiera tener una tienda para resguardarse de la lluvia), el M5E había conseguido el 9 de octubre en la Comisión de Justicia del Senado hacer aprobar una enmienda que cancelaría (si se confirma el voto plenario de las dos cámaras) el delito de “clandestinidad”. La enmienda ha arrastrado por ahora al PD y al SEL, y puesto en dificultad al PDL, que ha vuelto a la embarazosa compañía solitaria de la Liga Norte. Aunque en realidad el que se encuentra en dificultades es el PD, que hasta ahora no había hecho nada por cambiar las pésimas leyes anti-inmigrantes lanzadas por la derecha, que por otra parte se limitaban a empeorar las leyes “Turco-Napolitano” introducidas por la centro-izquierda en 1998. Veremos si se consolida este primer éxito, o si según la praxis habitual, será anulado o cancelado una vez olvidada la emoción del momento.

 

II.

 

Letta ha tenido en esta crisis el apoyo de la patronal Confindustria, de los mayores diarios burgueses, e incluso de Mariano Rajoy, todos evidentemente cansados de las andanzas de Berlusconi, pero satisfechos con un gobierno que continúa sustancialmente la política conservadora y antipopular. Entre Letta y Alfano hay un buen entendimiento, ya que ambos se formaron en la vieja Democracia Cristiana; esto genera descontento en los sectores más antiberlusconianos del PD y, en particular, ofrece grandes posibilidades al movimiento de Grillo, que puede recuperar el terreno perdido inicialmente por inexperiencia y algunas meteduras de pata.

Los pifias fueron cometidos especialmente por el líder máximo, que ha menudo se sale de tono en las polémicas, pero ha trascendido hacia una parte de los diputados y senadores (que se hacen llamar “ciudadanos” y no “honorables”, en polémica con muchos de los cargos públicos investigados por la justicia) en una inútil e innecesaria violación de las reglas parlamentarias. Por ejemplo, Roberto Fico, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Radio y Televisión Pública (RAI), a cambio de ejercitar su rol a través del importante órgano de la Cámara de los Diputados que preside, se ha ido con Grillo y cientos de partidarios a manifestarse bajo la sede de la RAI contra una declaración de Letta considerada difamatoria y que fue repetida en varios telediarios. Otro autorizado exponente “grillino”, Vito Crimi, exportavoz del movimiento en el Senado, ha publicado en Facebook un comentario vulgarmente ofensivo sobre el estado físico de Berlusconi (una presunta incontinencia urinaria), y lo ha hecho durante la reunión de la comisión que debía pronunciarse sobre su exclusión en el Senado, lo que condujo a los berlusconianos a querer invalidar la sesión ya que, según el reglamento, no debe haber ninguna comunicación con el exterior.

En general estos fallos de estilo, que a veces recuerdan a la vulgaridad característica de la derecha, no impiden que en sustancia el M5E se proponga como única alternativa al bloque entre el PD y el sector dialogante del PDL, que es el que comúnmente  determina la línea de gobierno. Así podrá continuar ejercitando este papel sobre un PD que continúa cantando victoria sin motivo.

El rol de la pequeña pieza de izquierda, votada como apoyo para el PD (el SEL de Nichi Vendola), que había intentado presentarse durante algunos meses como parte de la oposición al gobierno de “grandes acuerdos”, se vio debilitado por sus continuas oscilaciones y por su oferta de sostener al gobierno Letta, hecha explícita cuando parecía que los desertores del PDL eran demasiados pocos. Sobre todo porque Vendola había rápidamente ofrecido a Letta no solo un apoyo externo, sino incluso su “disponibilidad” a ocupar cualquier encargo ministerial. Ahora ha vuelto a la denuncia sobre el pésimo acuerdo espurio fabricado bajo la mesa, que ha llegado a ser una especie de bomba de relojería: Berlusconi de hecho, ya sea dentro o fuera del Senado, puede continuar atacando al gobierno como si pudiera condicionar indirectamente la línea política; se prepara de esta manera para una próxima elección anticipada, siempre posible dado los precarios equilibrios y la fragilidad de la mayoría.

 

Única oposición. De hecho, aunque el PD ha anunciado el fin del “veintenio berlusconiano”, el PDL permanece en pie con solo un rasguño, sin una auténtica ruptura inevitable: Berlusconi puede continuar trabajando sobre todos los principales problemas dictando leyes a sus ministros y puede incluso chantajear al gobierno. Por eso el SEL no tiene ninguna posibilidad de asumir un rol creíble de opositor de este gobierno de “grandes acuerdos” que ha sobrevivido en un formato redimensionado después de la tempestad provocada por Berlusconi, mientras es el M5E el que aparece como única fuerza de oposición. 

Se puede criticar el modo ingenuo y poco rentable con la cual el movimiento de Grillo ha hecho oposición, enunciando programas no realizables y produciendo alrededor de 130 proyectos de ley, todos regularmente archivados por la mayoría de gobierno, pero indudablemente es la única fuerza de oposición, a parte de la Liga Norte, que ha intentado con el relanzamiento de viejas temáticas racistas superar su crisis y los conflictos entre su fundador Umberto Bossi y el nuevo líder Roberto Maroni.

El M5E se ha centrado principalmente en gestos simbólicos relativamente eficaces, como la autoreducción de las fabulosas compensaciones previstas para los parlamentarios, y la restitución de 42 millones de euros de reembolsos electorales, sin por el otro lado romper del todo el muro de silencio creado en torno a sus iniciativas por los grandes medios.

Ha tenido el mérito indiscutido de haber mantenido con coherencia el apoyo al “Movimiento No TAV (Tren de Alta Velocidad)” en el Val di Susa, que está bien enraizado desde hace muchos años, no por una miope defensa de los intereses locales, sino contraponiendo a la línea de las “grandes obras” inútiles y costosas un compromiso generalizado en miles de intervenciones difusas en el territorio para contener la degradación  que provoca cada año centenares de muertos en catástrofes solo aparentemente “naturales”.  El “Movimiento No TAV” se ha visto afectado por continuas medidas represivas, con arrestos y denuncias, y con la militarización de una parte del valle, y la incriminación de los intelectuales que apoyan y denuncian la represión injustificada. El M5E ha hecho inmediatamente después de su triunfo electoral de febrero un gesto importante y poco común, llevando a centenares de sus diputados y senadores a manifestarse en el valle, haciendo difícil y momentáneamente imposible la consiguiente respuesta represiva. Es verdad que lo ha hecho como agradecimiento al propio Valle, en el que ha obtenido altísimas votaciones, incluso superiores al 50% en algunos municipios.

Uno de los líderes del “Movimiento No TAV” en una carta a Paolo Ferrero, el inamovible secretario del PRC, ha dicho con franqueza: “los votos conquistados por el M5E en el Valle eran votos que habrían ido al PRC si éste no se hubiera desacreditado participando en el último gobierno dirigido por Romano Prodi”, el gran privatizador de las empresas públicas y defensor de las “grandes obras” inútiles.

Muchos intelectuales de la izquierda radical, así como el grupo dirigente del PRC han continuado implacablemente subrayando la debilidad del discurso del M5E, la ausencia de claras referencias de clase, su sobreestimación del rol de las instituciones, la insistencia sobre la denuncia de los privilegios de la “casta” en lugar de los beneficios de los capitalistas, etc. Es cierto, muy cierto. Lástima que ninguno habla de los beneficios de los capitalistas, ni el PD, o el SEL, e incluso en el PRC, o los Verdes o el PdCI (Partido de los Comunistas Italianos) que cuando estaban en el Parlamento se cuidaban mucho de hacerlo y participaban sin decir palabra en alianzas interclasistas desacreditadas…

 

Como el viejo PCI…Ciertamente, el M5E no es una real alternativa al sistema político actual. En realidad, podría parecer que, para ejercer su papel de oposición, hubiera estudiado el comportamiento del viejo PCI, que ya en los años 1944-1947 ladraba mucho, pero mordía poco, y sucesivamente lo iba haciendo cada vez peor. Muchas de sus iniciativas parecen calcadas sobre las del partido de Togliatti y Berlinguer: por ejemplo, la decisión de concentrar el fuego sobre éste o aquel otro ministro, atribuyéndole responsabilidades particulares y exigiendo la dimisión, sin atacar al gobierno en su totalidad, y mucho menos al sistema capitalista. Últimamente, por ejemplo, los “grillini” han privilegiado como objetivo a la presidenta de la Cámara, Laura Boldrini, elegida como independiente en las listas del SEL y con un pasado respetable de funcionaria del organismo de la ONU encargado de los refugiados. La enfrentan a gritos solo porque, de manera pedante, sigue el reglamento de la Cámara y reprueba las intemperancias verbales o las manifestaciones espectaculares de los diputados del M5E que enarbolan carteles de protesta prohibidos en la sala, sin darse cuenta que, aparte de su rígido formalismo, es una de las pocas personas decentes en aquel contexto, y por cierto no es el centro de los mecanismos del poder. La costumbre de exigir dimisiones en toda ocasión, incluso en la confrontación con el presidente de la República, sin preocuparse por la posibilidad de obtenerla, forma parte de esta puesta en escena.

El problema es que el Movimiento, nacido apenas hace cuatro años atrás, en octubre de 2009, dando un formato de estructura nacional a un cierto número de pequeños círculos locales, no se ha encontrado bien preparado para el salto cualitativo más que al cuantitativo, posible gracias a la actual crisis del sistema político: la selección de cientos de candidatos para las elecciones de febrero tuvo lugar confiando en la buena voluntad de la votación on-line de un número bastante restringido de inscritos, lo que lo ha llevado en muchas regiones a nombrar candidatos a personas del todo desconocidas, votadas en realidad por una decena de participanteson line. La fuerza de atracción del líder carismático los han llevado al Parlamento aunque no estuvieran nada preparados: los primeros coordinadores han sido sustituidos rápidamente, pero tuvieron tiempo para dar una amplia prueba de su escasa cultura. La propuesta,  nunca realizada de manera completa, de organizar cursos acelerados de formación política conducidas por improbables expertos, es ingenua, ha sido muy descuidada y ha dado lugar a muchos malentendidos. ¿Pero cómo podemos reprobar a los “grillini” si muchísimos parlamentarios de todas las filiaciones, gracias especialmente a las pésimas leyes electorales que impiden una verdadera elección al ciudadano, confían de manera exclusiva en el secretario del partido, y son clamorosamente ignorantes cuando son entrevistados por sorpresa en un programa satírico televisivo sobre las más elementales nociones de cultura general?

Además las acusaciones en los conflictos con muchas decisiones del gobierno y tomas de posición del presidente Napolitano, que es el inspirador y consejero del gobierno de los “grandes acuerdos”, no han estado bien formuladas. Por ejemplo, el M5E ha acusado al presidente del Senado de no querer el voto secreto en la sesión en la que la Cámara debía sancionar la inhabilitación política de Silvio Berlusconi, cuando el voto secreto es categóricamente obligatorio si así lo exigen al menos veinte senadores, y sería imposible eludir esta norma (concebida para proteger a las minorías) por medio de una simple decisión de la mayoría.

Así mismo, Grillo ha acusado al presidente Napolitano de haber hecho una apelación a las dos cámaras para aprobar una Ley de Amnistía e Indulto solo para favorecer a Berlusconi. En realidad la Ley, más que a Berlusconi (que no habría necesitado de ninguna amnistía, dado que seguramente no irá a la cárcel gracias a varias normas, relacionada con su edad avanzada y con la posibilidad de penas alternativas, aplicadas habitualmente en casos análogos), debía servir para vaciar las cárceles de decenas de miles de pobres condenados por pequeños delitos. Es verdad que gran parte de los detenidos son víctimas de una aplicación de las leyes presentada en su tiempo por el mismo Napolitano cuando era ministro del Interior o ratificado por Napolitano durante su primer mandato presidencial, y que todos los potentados de las finanzas y de la política se escapan habitualmente de la cárcel. Pero la acusación al presidente de la República era poco feliz, y el ataque fue estigmatizado por la gran mayoría de los medios que lo han considerado una manifestación de “Sfascismo”[1] y una agresión inadmisible a la santidad de las instituciones. Grillo se había convencido de que la amnistía propuesta por Napolitano era exclusivamente para favorecer a Berlusconi, mientras que era una ley que están esperando centenares de miles de personas que tienen algún familiar encerrado en cárceles superpobladas por cualquier delito insignificante, ley que parece ilógico y contraproducente rechazar, pese a la hipocresía del que la propone.

La confusión es comprensible dado el nivel farsesco del debate político italiano. Por ejemplo el proteico clown Berlusconi, mientras se proclama como mártir y víctima de un complot de inexistentes “jueces comunistas”, ha firmado todos los referendos del microscópico Partido Radical de Marco Pannella, incluyendo uno sobre una ley de amnistía e indulto, e incluso la derogación de la llamada Ley Bossi-Fini que trataba a los inmigrantes “clandestinos” en delincuentes, una ley que él había apoyado fuertemente  y que todos los diputados de su partido continuaban defendiendo sin descanso.

 

III.

 

La nula preparación de la mayor parte de los diputados y senadores del M5E se multiplica por los errores del propio Grillo, que en los años en los cuales se estuvo preparando para lanzarse a la política había hecho de todo, menos empeñarse seriamente en formarse una cultura política. Inicialmente, tuvo la idea de crear un movimiento político después de un encuentro con el cómico francés Coluche, con el cual había participado en un mediocre film del buen director Dino Risi, allá por la mitad de los años ochenta. Coluche había intentado en 1981 la escalada hacia el Eliseo, como fustigador de los políticos, y según Dino Risi, Beppe Grillo estaba fascinado por aquella experiencia. Ya por entonces Grillo había abandonado el cine después de trabajar en tres films, todos de escaso éxito, y había grabado spots televisivos para un yogur y otros productos, especializándose en espectáculos teatrales en los cuales perfeccionaba su arte de cómico, escogiendo como primer objetivo a la publicidad, o a la devastación del medio ambiente. Frecuentemente de manera confusa, había pontificado sobre la economía, a veces en contra de la TV (sobre todo la pública, como la RAI, que había excluido por muchos aňos Grillo por una sátira inofensiva al líder del PSI, Bettino Craxi). Durante un cierto tiempo, cerraba todos sus espectáculos partiendo por la mitad un televisor en el escenario, e invitando al público a subir para terminar de destruirlo. En la fase siguiente, sorprendentemente,  su enemigo fue el ordenador; también destruía un ejemplar en escena, denunciando el impacto negativo sobre “la inteligencia” y sobre el medio ambiente… Sostendrá después las “verdades” más diversas, muchas veces absurdas, como, por ejemplo, que el SIDA era una invención de la industria farmacéutica. Apoyará también a un médico charlatán que había ilusionado a muchos con una cura “milagrosa” del cáncer sin base científica y que luego fue prohibido por el gobierno, etc.

 

 En suma, en sus espectáculos elegía enemigos muchas veces equivocados y sostenía tesis inverosímiles. De cuando en cuando intervenía en una asamblea de accionistas de una sociedad de la cual había comprado acciones. En todos estos casos su acción tenía gran impacto. ¡Pero por supuesto, no tenía tiempo para darse un mínimo de preparación política con lecturas sistemáticas!

Esta superficialidad y volubilidad, que agradaba al público porque dependía de su instintiva capacidad de interpretar prejuicios y sospechas, además reforzada por su innegable técnica histriónica a base de burlas e insultos, se acentuó más con el encuentro con Gianroberto Casaleggio en 2004. Éste se había formado en la principal empresa de informática italiana, la Olivetti, y sus competencias en informática le habían permitido crear un “Grupo multidisciplinario para la consulta de la Hacienda y de la Administración Pública en red”; unía a estas dotes una tendencia a cultivar prácticas esotéricas, considerándose uno de los seguidores del Rey Arturo, al punto de convocar, al parecer, reuniones en torno a una mesa redonda. Casaleggio se convirtió en el “gurú” de Grillo, y lo inspiró profundamente, aunque careciera de una elemental cultura política. Grillo le había proporcionado un instrumento precioso, el blog Beppegrillo.it, que apareció en enero de 2005 y se transformó en poco tiempo en “una verdadera máquina de guerra capaz de atraer ‘clicks’, vender productos, transmitir campañas de opinión”: en tres meses registró un millón trescientas mil visitas de 600.000 personas distintas. “En la Italia de la información censurada y de los telediarios casi todos en manos de Silvio Berlusconi, en el país que ha sido clasificado en el puesto setenta y siete en la clasificación mundial de la libertad de prensa, hay sed de noticias”. En un año el blog llegó a estar en el décimo puesto de popularidad en el mundo, sobre un total de 50 millones de blogs on-line, escribe Giuliano Santoro, autor de un libro, Un Grillo qualunque,[2] muy crítico, pero que tiene el mérito de analizar a fondo la técnica usada para llegar a este éxito, descomponiendo el lenguaje para identificar los temas más comunes, y confrontándolos con otras experiencias similares. Otros críticos han intentado en vano de descubrir cuanto había ganado económicamente con el blog. Que debe ser mucho, visto el nivel de vida que se dan los dos. 

 

El problema principal.No es sin embargo la pobreza política de la propuesta de Beppe Grillo, constantemente atento a la denuncia de la “casta” de los políticos, y poco preocupado por la clase de los capitalistas, la que puede crear problemas a su movimiento, dado que esta actitud está muy extendida. El principal problema del M5E es la escasa democracia interna. Es verdad que ninguno de los otros partidos tiene las cosas en regla sobre este asunto: Berlusconi hizo sus vueltas y revueltas en la última crisis sin consultar al secretario (nominal) de su partido; Letta ha pisoteado literalmente muchas veces las decisiones de su congreso; el SEL asiste atónito a los bruscos giros de Vendola; el PRC aprende desde un discurso televisado de Bertinotti que se había cambiado la línea del partido y que se estaba a punto de entrar en el gobierno… En realidad no son auténticos partidos políticos, sino más bien “comités de negocios”, que deben simplemente encontrar una convergencia y tienen como función prevalente la conservación.

El éxito de un movimiento que ha crecido de una vez desde cero a 157 diputados electos solo se puede explicar por la capacidad de interpretar y recoger una enorme y amplia necesidad de cambio; es necesario un debate político abierto sobre él.

Ciertamente, no tenían las ideas muy claras sobre cómo obtener este cambio, pero eso es otra cuestión: no hay duda alguna de que la gran mayoría de sus diputados que entraron en el Parlamento lo hicieron con grandes esperanzas y sinceras aspiraciones de cambiar el mundo. Pronto experimentaron muchas limitaciones a sus acciones, y comenzaron a dudar de sus convicciones iniciales. La participación en muchísimas comisiones parlamentarias hizo inútil la norma que obligaba a reservar el derecho de palabra a solamente dos “portavoces”, que por otra parte eran menos que mediocres. Era imposible hacerlo, ya que tarde o temprano debían orientarse solos, para intervenir en el debate. La presión para lograr una voz común, debida a sus diversos orígenes políticos (ninguno podía haber ocupado cargos públicos en otros partidos, pero entonces obviamente ninguno había tenido alguna influencia y podía tener alguna experiencia) dio lugar al surgimiento de diferencias que no se pueden resolver con prohibiciones y limitaciones.

 

La democracia para un movimiento de este tipo no es un lujo, es una necesidad. El M5E, o al menos una parte de él, podrá beneficiarse de la descomposición del sistema político, situándose como un punto de referencia no solo para nuestro país, solo si es capaz de encontrar una forma para discutir en su totalidad las distintas posiciones que emergen y realizar un balance de la experiencia, consultando de manera seria a su propia base electoral, para elaborar una propuesta que busque superar la gravísima crisis económica y social de Italia, salvaguardando los derechos de los trabajadores, precarios, desocupados y pensionistas.

Respecto a otros fenómenos análogos, la atención es un poco mayor a la dimensión internacional: se han superado las tontas repeticiones de los lugares comunes que circulan en todas las fuerzas políticas italianas sobre Alemania como modelo y al mismo tiempo como causa de los males de Italia; se comienza además a dedicar más atención a fenómenos como Occupy Wall Street o las movilizaciones en América Latina, aunque gracias a una figura emergente entre los parlamentarios críticos, como el senador italo-venezolano Luis Alberto Orellana.

En síntesis, la partida está abierta. Pero mientras tanto, la emergencia de este Movimiento, con todas sus contradicciones y limitaciones, ha dado una dura conmoción a la izquierda tradicional y a su inmovilismo y conformismo.

 

Traducción: Nicolás González  Varela

 

Posdata:Inmediatamente después del éxito obtenido el 9 de octubre con la abolición del delito de “clandestinidad” (ver antes), la representación del M5E en el Parlamento y en el Senado ha recibido un duro ataque por parte de Beppe Grillo y Gianroberto Casaleggio, en un comunicado en que afirman que así se pierden votos en favor de la derecha y que, en todo caso, el tema no aparecía en el programa del movimiento y, por tanto, ninguna posición había sido adoptada por él. La opinión de Grillo, y sobretodo de Casaleggio, no era una sorpresa, porque en este terreno habían cortejado incluso a la Liga Norte, esperando sacar ventajas de su crisis. La sorpresa ha sido la rebelión de la gran mayoría de diputados y senadores del M5E que han apoyado la posición tomada por el grupo en la Comisión de Justicia del Senado, en el fondo y en la forma: incluso habían tenido una larga discusión para presentar un proyecto de ley con el objetivo de vaciar las cárceles (que son llenas de “clandestinos”). Además han rechazado el derecho de los dos (sobre todo de Casaleggio que no ha sido elegido por madie) para juzgar desde “arriba” las decisiones del grupo parlamentario y del senado. Una reuniòn pedida por Grillo ha sido aplazada varias veces, y también esto es una seňal interesante, cualquiera que sea la salida que se dé a esta primera grave crisis pública del M5E (17/10/2013)

 

Il testo italiano è già sul sito:

 Un nuovo bilancio del movimento di Grillo



[1]               Neologismo italiano derivado de la palabra Fascismo y del verbo “sfasciare”: romper… [N d. T].

[2]              Giuliano Santoro, Un Grillo qualunque. Il Movimento 5 Stelle e il populismo digitale nella crisi dei partiti italiani; Castelvecchi, Roma, 2012.



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